4 de diciembre de 2008

Hoy me ha dado pensar que mi vida es una gran novela en proceso. Pero no una novela tan grande como Los miserables, no, pero sí quizá más larga que un Pedro Páramo. Pero menos espectacular, y más abrurrida, claro. Con un tempo lento espantoso que está para congelar pestañas. Con un sinnúmero de nombres y caras de personajes, eso, sí; pero poca o nula profundidad filosófica. Si me pusiera a pensar, más, creo que podría llegar a establecer qué tipo de novela sería. Muy seguramente se inscribirá en la vieja escuela realista, o cuando mucho en un naturalismo galdosiano. Sí, yo creo que así he de ser: algo entre Marianela y la señora Ana de Ozores, es decir, La regenta... y si llego a tardarme más (es decir, si vivo más de la cuenta), bien podría catalogarme como un Por el camino de Swann, no, mejor dicho, todo el En busca del tiempo perdido del "fantástico" Marcel Proust. No le encuentro lo fabuloso a su libro. En fin... me gustaría que mi autor fuera más como otro Marcel que conozco y que sí hace cosas más entretenidas, Marcel Duchamp. Ése sí es compa, pero ni pescamos nada por estar aquí platicando. Mejor volvamos a nuestras truchas.

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