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11 de septiembre de 2008
Mañana iré a Monterrey.
Otra vez acaba de llegar la hora más fastidiante de mi existencia diaria: la hopra de ponerme a escribir. Lo cual me lleva a la situación de aceptar que este es un muy buen ejercicio mental y literario; ya que escribes en contra de tu voluntar; es decir, escribes aunque no quieras. Esto también me recuerda algo que no había caido en cuenta la otra tarde en que estaba escribiendo el primer post: en cierto momento de la novela El libro vacío el narrador dice "Yo no quiero escribir". Lo cual me hizo pensar, verga, entonces no me parezco realmente, medularmente al viejo José García. Porque yo sí quiero escribir. O al menos lo pretendo.
Acabo de leer "takes seriously", e inmeditamente pensé "pero con esa escritura quién chingados se lo podría tomar en serio". Luego caí en cuenta que el idioma que estaba leyendo era el inglés, y que en realidad estaba bien escrito. Creo que esto (o eso) de que la gente hoy en día escribe como se le pegan los huevos me tiene ya demasiado escamado. Lo vi debido a que ando buscando cuál es la forma adecuada de decir "post" (poust) en español; pero lo más indicado es "correo" o "echar al correo", yo lo llamaré "entrega", como si estuviera en un periódico.
[Tengo hambre. Pero mi madre no ha hecho la cena y está cenando ella, y no la quiero interrumpir. Pero, bueno, ya se va a levantar porque mi jefe dijo que si ya se iban a dormir. Ahora me chulean porque me corté la greña, chale. ]
Mañana me voy temprano a Monterrey. Tengo que pasar por el Tec por unas cartas de recomendación que pedí a algunos profes. Espero que me vaya bien. Como parte de mi tour espero ir a una fiesta de Nora, ver a Calder y a Luisa (eso me sonó como a Beto y Enrique), ver a Jonathan y quisiera, pero dudo hacerlo, ver al profesor Ramón.
Me pregunto, además, cuánta extensión será (en páginas) entre 600 y 650 palabras. Así como saber cuándo es que completo en este formato una cuartilla. Lo digo porque ciertamente ya no sé qué escribir y ya quisiera dejar de hacerlo. Pero me veo comprometido a seguir hasta llenar un espacio considerable. En verdad, pensaría como lector, qué hueva estar leyendo esto. Son puras necesdades y pueras mamadas del que sin ganas lo escribe. Ya mejor me voy al blog de "tal" porque él suele ser divertido; o al menos intenta contar chistes.
Estuve repasando mi archivo de entregas para saber si he cumplido o no con la imperante labor que me acusia diariamente (verga, acabo de comensar el 7 de septiembre, estamos a 11 y ya me parece un martirio -espero que sea así sólo al inicio-). Pues, sí, creo que he cumplido y he sido prolífico, hasta eso, un tanto bondadoso y un poco pan de muerto, un poco falaz y otro poco moco color verde. Pero, bueno. Tengo que admitir que una vez agarradito vuelo esto se vuelve enviciante: quieres escribir todo loque estás pensando, algo que escuchas, algo que pasa a tu alrededor: es una necesidad morbosa de tener que decir "fui al baño", "me entretuve contando ovejas", "me puse a leer tal cosa y tal otra"; y así te sigues de largo con la vida, realmente.
Me marcho. Mi padre acaba de venir a recordarme que la cena está servida y que más vale que cene temprano para luego dormirme y levantarme mañana a lo del camión (6:30) ("quince minutos antes", me dijo la señorita). En fin. Ciao.
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