9 de septiembre de 2008

Sobre la Libertad

Me siento medio triste después de haber leído una definición de libertad. Quizá es porque no me acostumbro a la idea de tener que acatar cierta regla que, precisamente, siento que coarta mi libertad de hacer algo que no daña a alguien. Por ejemplo, orinar al aire libre es una de las actividades más placenteras que uno puede tener en la vida (sobre todo cuando andas borracho o medio borracho y traes suficiente orina en la vejiga) y me parece absurdo que alguien le pueda parecer eso dañino cuando 1) todos tenemos la misma necesidad de orinar, 2) todos los animales lo hacen (exceptuando los que están en cautiverio), y 3) sirve de abono para las plantitas (bueno, la caca, pero supongo que el ácidoúrico también debe tener cualidades especiales que ayude a la re-generación de la vida). Cambiando de tema: hace rato me imaginé que sería interesante narrar la historia de un perro como si fuese una experiencia humana, y que el lector no logre hacer la distinción. Mi perro se llama Platero. Yo le puse así por honrar a Platero, el asno de Juan Ramón. Es decir, el descrito por Juan Ramón en su novela-poética. Sigo diciendo que la regó en eso. Pero, claro, alguien lo tenía que intentar. Quizá no fuera él el más digno de hacerlo. Pero lo hizo. Y es lo que cuenta. No me he acostumbrado a la prosa. Lo digo porque, de repente, siento la necesidad de hacer muchas pausas marcadas. En fin. Estoy leyendo un diccionario sobre creatividad, está interesante (ahí leí la definición de libertad que me aventó a escribir). Lo bueno es que está en PDF y tengo chanza de tomar algunas notas. De pronto empiezo a sentir que es buena idea no contar con un Word. Aunque aún tengo problemas de concentración porque mi madre está cante y cante cosas al hijo de mi hermana: me tiene hasta la madre. ¿Por qué la gente tiene que hablar como pendeja cuando está frente a un niño? ¿No pueden hablar como si le hablaran a otra persona? Está bien, está bien: yo también sobre-actúo, pero... mmm... eso es diferente: personidfico; no estoy hablando como puñetas. Me fatidian. Hasta el momento no he encontrado una sola ventaja de tener sobrinos. Pero estaba hablando de Platero. Tengo un problema, también: el perro es negro, con una mancha blanca en el pecho, o dos. Me explico: yo digo que son dos, pero en realidad es una que se estrecha en un momento; casi casi como si fuera un ocho. Aunque la verdad ni recuerdo muy bien la mancha. Pero, bueno. El problema es que Platero era de color plateado. Bueno, de un color gris. Me imagino el dicho que dice: "si te digo que la burra es parda es porque tengo los pelos en la mano". [Por cierto, llegó mi hermana. Y preguntó que porqué hay pastel, que quién cumplía años. Por cierto, el pastel está muy sabroso. Diré que es porque platero por fin tiene un nombre y porque ya cumple una semana con nosotros mañana. Vuelvo. Voy a ver unos tapones para los oídos. Luego me explico.][Voy a bañarme.]

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