12 de septiembre de 2008

Nada me han enseñado los briagos, siempre caigo en los mismos errores: otra vez a brindar con extraños, y a dormir en distintos sillones.

De ahora en adelante, tan sólo una mujer. De ahora en adelante, tan sólo una meta. Mi compañera fiel: una maleta. Y mi único fin: el olvidar.

Nada me han enseñado los briagos, siempre caigo en los mismos errores: otra vez a brindar con extraños, y a dormir en distintos sillones.

Estoy triste. Nuevamente estoy en Monterrey, sin casa en dónde quedarme y sin amigos a quién apelar. Es deprimente. Para acabarla de chingar traigo un chingo de ganas de pistear y no ha llegado aún la hora apropiada (son las 3:50 de la tarde). Ya me entregaron una de las dos cartas de recomendación que vine a recoger. Escucho "En algún lugar de un gran país" (olvidaron construir un lugar donde no queme el sol, y al nacer no haya que morir), lo cual me recuerda mi actual situación. Me regresaría ahora mismo a Monclova si no fuera porque mañana será cuando me den la otra carta que vine a recoger. No es que extrañe Monclova, sino que es sumamente difícil estar así, sin saber en dónde me quedaré a dormir, en dónde no interrumpiré o crearé conflicto, si le caigo bien a esa persona, si no le estorbaré en lo que tiene planeado, si... ad libitum. Me siento solo cundo estoy en este tipo de situaciones, olvidado por el mundo, innecesario (o inútil, mejor dicho). Por suerte o por desgracia suelo ocultarlo muy bien, y todo sigue siendo miel sobre hojuelas.

Eso me recuerda que a veces siento que Ricardo, Jonathan y Agustín (bueno, Agustín ya no está para hacerlo) me están tirando pedradasrespecto a mi forma de ser, y que les parece chistosa mi forma de actuar. Hoy tocó la de "hablar como si estuviéramos en cantina", ejemplificando con una barbajada similar a la que alguna vez le hice a una compañera de letras. En fin. Me la sacudí como pude.

Ahorita vi una chica con al menos un anillo en cada meñique, uno de oro amarillo y otro plateado. Eso me recordó lo que alguna vez dijoun compa: puedes saber qué tan inteligente es una persona viendo la cantidad de oro que lleva: entre menos cosas de oro lleva, más inteligente es ésta, entre más oro, pues más tonta. Creo que eso lo sacó de la sabiduría popular (el es viejo y nació y vivió en un pueblo durante una parte de su vida, como muchos de sus familiares). Él portaba cosas de oro cuando me lo dijo. Yo, por mi parte, desde hace tiempo me he alejado, no sólo del oro, que en verdad nunca me ha llamado la atención (me agrada más la plata), sino de cualquier tipo de colguije, pulsera, reloj, etcétera, que pudiera confundirse con algún tipo de amuleto, o algo que según otras personas me llegue a definir. Incluso las he llegado a pensar como ataduras que uno se pone para aferrarse a una identidad, una edad, a algo.

Había cometido un error hace tiempo, y no caí en cuenta sino hasta ayer: mencionaba en uno de mis blogs, en uno de mis textos el nombre completo de una mujer, la estimo mucho, pero en la entrega -un trabajo de ficción- declaraba abiertamente una situación que a mí me dejó impresionado y creo que a ella también (nada sexual ni amoroso). Y describía la forma en que yo la veía. Nada malo, aclaro, pero algo develador. Por ello necesitaba bloquear ese bluff, para que no se pueda encontrar esa entrega cuando se busque por google (así fue que yo me di cuenta del crasso error).

Un amigo me pasó hace rato una reflexión que leyó en algún mail. La cito:

"IMPOSIBLE ES SOLO UNA PALABRA QUE USAN LOS HOMBRES DÉBILES PARA VIVIR FÁCILMENTE EN EL MUNDO QUE SE LES DIÓ, SIN ATREVERSE A EXPLORAR EL PODER QUE TIENEN PARA CAMBIARLO. IMPOSIBLE NO ES UN HECHO, ES UNA OPINIÓN. IMPOSIBLE NO ES UNA DECLARACIÓN, ES UN RETO. IMPOSIBLE ES POTENCIAL. IMPOSIBLE ES TEMPORAL."

Me gusta cuando empieza a hablar del "imposible" pero me caga sobremanera cuando dice "hombres débiles", porque pienso que sólo debe decir "hombres" (con la acepción de "humano"), y el texto en conjunto por ser o parecer de eso de superación personal.

Ahora (bueno, desde hace rato) recordé que tengo algunos problemas con las mujeres que portan uniformes de meseras (no todas, aclaro, sino sólo las que están chidas -y tampoco todas las chidas, acoto-). Lo menciono porque estoy en Vip's y redescubro (siempre es un redescubrir y un olvidar, y volver a toparme con ello) que me fascina una mujer que trabaja en la mañana porque me parece sumamente sensual su rostro, como invitándome a algo más. Pero de igual manera me recuerda que existe otra compañera suya que también me gusta (trabajando en la mañana), y otra que trabaja en la tarde. Tengo que admitir que cada una a su manera es una beldad andante. Lo peor del caso es que mi egocentrismo y paranoia (que es a su vez una demostración de que sufro un serio problema de delirio de grandeza) me hacen pensar que al menos dos de ellas les llamo la atención. En fin.

Ya es 12 de septiembre y todavía no he escrito un solo título para algún artículo de la revista. Pero es chingonsísimo que eso me venga a mente mientras escuchaba "la dentista" de Yucatán Ago-go.

Realmente si un genio se me apareciera y me dijera que me consederá tres deseos, éstos bien podrían ser: quitarme la obesidad, que el alcohol y el cigarrillo nunca me provoquen enfermedades y que me haga perfecto (claro, éste se podría sustituir por: que me quite la memoria para olvidar todos los errores que cometo y todas mis malacopencias, y todas las mujeres que amé [y que en muchas ocasiones sigo amando]).

Lo anterior lo menciono porque hace poco escribí en cara-de-book que una chica es demasiado guapa (y que no me refería a ella porque no la conocía -según yo-). El chiste es que hoy por la mañana fui a un evento de letras que, como todo buen prier evento, empezó como tres horas después porque no se habían organizado administrativamente y no les habían llevado las cosas que requerían para el evento (principalmente el micrófono y las bocinas). En dicho no-inicio del evento estuve prácticamente dos horas al lado de dicha mujer (y, chingadamadre, me encanta). Como est es un "bluff público" evitaré mentarla (es decir, mencionarla).

Todo empezó, o habría de empezar, cuando vi la mentada foto. Jamás en el mundo debí haber hecho tal sandés. Joder, qué cosa tan magnífica: realmente quisiera describirla mejor, pero la verdad -y por suerte- no la recuerdo a detalle. Y me he prohibido no volver a mirar esa foto (la atesoro como se atesoraría la caja de Pandora -o un disco de grupo homónimo-, pero sé que terminaré sediendo (y escribiré algunos versos utilizando su voz). La verdad me reservo más comentarios al respecto. Sépase sólo que es una mujer más que hermosa y si después me refiero a ella será sólo por alusión (ilusión, y porque ya no pueda callarlo).

La verdad no quisiera volver a encontrármela en el mundo y olvidarme de su existencia, y que hoy me tomaré una de tequila en su honor. Jajajajajajaja... eso es sólo un decir. Como quiera me la iba a tomar, la hubiera visto o no (tengo destinado tomarme una hoy y otra mañana en la noche). Y lo que digo de "La verdad no quisiera volver a encontrármela en el mundo" no es debido a lo que dije respecto de su imagen; sino porque siempre causaría en mí el mismo efecto de asombro, de embelesamiento, de quedarme de ella prendado.

Todo lo anterior me recuerda que tengo que confesar: soy sumamente suceptible al enamoramiento, hablo como si me importara un bledo quién me escucha y quién no (que no es verdad, sí me importa y mucho), dicen que manejo como un cafre (cosa por demás falsa e irrelevante en este momento) y tengo el gravísimo problema de siempre recriminarme mis errores (incluso por encima de mis pequeños logros).

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