"No he querido hacerlo. Me he resistido durante veinte años. Veinte años de oir: 'tienes que hacerlo....[sic] tienes que hacerlo". De oírlo de mí mismo. Pero no de ese yo que lo entiende y lo padece y lo rechaza. No; del otro, del subterráneo, de ese que fermenta en mí con un extraño hervor.
Lo digo sinceramente. Créanme. Es verdad. Además lo explicaré con sencillez. Es la única forma de hacérmelo perdonar.
[....]
Al decir "hacérmelo perdonar" , me refiero al resultado, pero no al tránsito, no al recorrido. Hay algo independiente y poderoso que actúa dentro de mí, vigilado por mí, contenido por mí, pero nunca vencido. Es como ser dos. Dos que dan vueltas constantemente, persiguiéndose. Pero, a veces me he preguntado: ¿quién a quién? Llega a perders todo sentido. Lo único que me preocupa es que no se alcancen. Sin embargo debe haber ocurrido ya, porque aquí estoy, haciéndolo.
[....]
Eso es, pero ¿para quién? Deseo aclarar eso. (Es sólo un pequeño, momentáneo retorno, después me iré.) Yo no quiero escribir. Pero quiero notar que no escribo y quiero que los demás lo noten también. Que sea un dejar de hacerlo, no un no hacerlo. Parece lo mismo, ya sé que parece lo mismo. ¡Es desesperante! Sin embargo, sé que no es igual. Por lo contrario, sé que es absolutamente distinto, terriblemente distinto. Porque el dejar de hacerlo quiere decir haber caído y, no obstante, haber salido de ello. Es la verdadera victoria. El no hacerlo es una victoria demasiado grande, sin lucha, sin heridas.
[....]
¿Para qué voy a emprender una batalla que quiero ganar, si de antemano sé que no emprendiéndola es como la gano?
Es mucho más fácil: sencillamente no escribir.
Pero entonces resulta que queda en la sombra, oculta para siempre, la decisión de no hacerlo. Y esa intención es la que me interesa esclarecer. Necesito decirlo. Empezaré confesando que ya he escrito algo. Algo igual a esto, explicando lo mismo. Perdonen. Tengo dos cuadernos. Uno de ellos dice, en alguna parte:
Hoy he comprado los dos cuadernos. Así no podré terminar nunca. Me obstino en escribir en éste lo que después, si considero que puede interesar, pasaré al número dos, ya cernido y definitivo. Pero la verdad es que el cuaderno número dos está vacío y éste casi lleno de cosas inservibles. Creí que era más fácil. Pensé, cuando decidí usar este sistema, que cada tres o cuatro noches podría pasar al cuaderno dos una parte seleccionada de lo que hubiera escrito en éste, que llamo el número uno y que es una especie de pozo tolerante, bondadoso, en el que voy dejando caer todo lo que pienso, sin aliño y sin orden. Pero la preocupación es sacarlo después, poco a poco, recuperarlo y colocarlo, ya limpio y aderezado, en el cuaderno dos, que será el libro.No; creo que no lo haré nunca". [Josefina Vicens].
I.- Introducción.
Me encantaría poder seguir citando la novela (" El libro vacío", lógicamente), pero creo que no se trata de eso. Además. Pienso que sería por lo más sencillo y lo más remunerante, o mejor, que pudiera escribir como escritor (valga la rebusnancia); pero sé bien que no se trata de eso. No sólo de eso.
He nominado "Hidrante de cagada" a este bluff porque de eso se trata: de soltar toda la mierda que me sea posible con el único fin de estar escribiendo. (Este es un ejercicio de -o "para la", no sé- creación literaria que me recomendó mi compadre Jonathan Martínez, o Gutiérrez (siempre lo confundo), Hibler (¡Y TODAS LAS PUTAS DEL ZUMBIDO!, bien podría gritar otro de mis compadres -el Ayax {jajaja... como si el wey pudiera gritar tanto, jajaja...}-). Entonces, ustedes, mis lectores, van a tener que tragarse esa mierda ("tu labor, si deseas aceptarla...", diría una contestadora, en una película chafa de detectives). Realmente no espero lo hagan, pero quisiera.
II.- De porqué cito a Josefina Vicens y de porqué llamar a este blog "Hidrante de cagada".
Por cierto, por eso es que cito la novela de "El libro vacío", para aclarar que la situación será la mismita. Aunque, [suena la taza del baño de la casa {física, que sí existe} que se levanta y se asienta según tú te levantes o sientes en ella] claro, no con la calidad literaria de la Vicens, ni con tanto mensaje subliminal acerca del existencialismo ateo del Sartré (el puñetas estaba tan solo que creyó ver en otro existencialista -¿Heidegger?- un compañero de viaje -es decir, de creencias y de existencialidad {¿es válida la palabra, el término así?}-). Pero, bueno; eso es sólo un chisme que me contó mi compadre Xiraou en uno de sus libros. Mmm... bueno, realmente no es muy mi compadre; pero me cayó bien. Digamos que es como un conocido de una peda que te cayó conmadre, y se contó varios chismes, chistes y demás. Por cierto, nunca lo cité, a Xiraou.
[Vuelvo, voy a almorzar con mis padres.][Continúo, casi dos horas después por culpa de un intento fallido por dormir un rato. Nota: he tenido problemas de sueño últimamente: trato de dormir por las mañanas como lo hacía antes, pero no logro hacerlo; no es que ya haya por fin regularizado mi horario, sino más bien siento que se agudizó el insomnio: por las tardes duermo como un niño.]
También titulé el blog (o bluff) de esta manera porque no quería que se confundiera la gente. Una de las formas en que se confundiría es "Hidrante de mierda"; se confundiría en cuanto a que puede pensar que estoy (pendejamente) hablándole a un hidrante; reclamándole por no funcionar como debiera. El otro título que pudiera causar confusión sería éste: "Grifo de mierda". Las personas pensarían que soy un grifo (es decir, un junky -yonqui, o como se escriba-, un drogadicto, vaya), y si de por sí hay gente que no me cree que yo no le hago a éso; gente que por lo regular me conoce y que en teoría -al menos en teoría- se supone debería conocer mi disquicisión filosófica respecto a las drogas (véase "Disquicisión filosófica de Sergio respecto a las drogas, versículos del 3 al 4" -que todavía no escribo-), y que además no tendría que estarles recordando, cada tres veces de cinco que nos vemos, que yo no le hago a eso.
Ambas formas anteriores de títulos también trairían a confusión mi nacionalidad (no digo patriotismo, porque ese no lo tengo): soy mexicano: nací en Ciudad Madero, Tamaulipas, E.U.M. (es decir, México) gracias a Dios y a que mi madre corrió mucho, si no hubiera nacido en Tampico. Me registraron en Tampico, y mi acta de nacimiento dice que soy de nacionalidad mexicana (el femenino es porque la palabra "nacionalidad" es en femenino -indebidamente, porque debiera ser una palabra degenerada {es decir, sin género}, y se le debería adjudicar un artículo neutro, como pasa en la lengua francesa {no como en la gringa que coge a todos parejos}-, y no porque sea puto, mal pensados), así como mi pasaporte dirá (cuando lo tenga y si no cambio luego de nacionalidad por aquello de los billetes), que soy mexicano y que, quiera o no quiera yo, así es el pedo. La bronca es que derrepente se me pegan voquibles y/o expresiones de hablas ajenas a éste país (me refiero a México, que es en el que estoy por el momento; aclaro porque podría decir "mi país", pero la neta es que no es cierto; jamás lo he comprado, ni me lo dieron mis padres como a título inmobiliario -"Sir Sergio Herrera Flores, dueño de México y emperador de Cohuila, archiduque del Mante"-; y en un peligro, si me dieran a escoger, ni me lo compro; mejor las islas malvinas, o algún pedazo de Rusia, o una costa de Brasil, no sé). Algunas de estas frases y/o palabras son: "hostia", "pija", "joder", "¡Jesús!" (que aparte, creo, es bastante anacrónico), "huevón" (en México existe, pero con una acepción distinta a la que a veces uso), entre otras que por el momento no recuerdo, pero que ya las mentaré. Ah, claro... a veces uso (o sufro) el voseo, pero es pura cuestión de ritmo.
Claro que "Hidrante de cagada" puede tomarse como una forma estilizada de decir hidrante de mierda (porque, para serles sinceros -y acá entre nos-, tengo que confesarles que "mierda" y "cagada" sufren de sinonimia -entre sí, pa'cabarla de chingar-) pero la verdad es que no es así. La frase salió tal cual: hidrante de cagada. Y me vino a mente el recuerdo de que James Joyce le dedicó a la emperatriz Carlota, esposa de Maximiliano de Hasburgo (a quien nosotros los mexicanos decidimos nombrarla "Mamá Carlota"), el monólogo de Molly Bloom, según Fernando del Paso; así como Darío escribió pensando en ella los "Cantos de vida y esperanza", y algún músico "Las fuentes de Roma" y otro escritor "Despertar de Primavera". [Es una lectura que no logro sacarme de la cabeza. Sobre todo porque es conmovedoramente estremesedor (y/o visceversa) la forma en que del Paso capturó la locura por medio de las palabras y las escribió en su libro ("Noticias del Imperio").] Y me pareció entonces un título adecuada para recordar aquello del monólogo interior y del fluir de conciencia. Claro que en este caso sería un fluir de cagada (es decir, dudo que sea algo importante).
Claro que "Hidrante de cagada" se podría tomar como una forma estilizada de decir "Hidrante de mierda" -reite, autoparafraseándome-, pero es tan poco probable que alguien miente madres diciento "[Tal cosa] de cagada". Sólo a un compadre se lo he escuchado y le aseguro que no le quitaré su estilo. Una, porque es innecesario hacerlo en esta ocasión. Dos, porque si quisiera hacerlo tendría al menos que decir "como diría mi compadre Ramiro [...] Naranjo y Zuazua, que era un pobre pastorsillo que vendía naranjas en la Calza Madero (y eso porque las cabras se le fueron ya hace mucho)" ("¡y todas las putas del zumido!", tendría que repetir Ayax... y no quiero abusar de su paciencia). Creo que en otro país también usan esa fórmula ("[Tal cosa] de cagada"), pero, repito, éste no es el caso.
III.- De qué tratará, porqué lo hago y porqué me decidí a publicarlo en un bluff.
La idea principal de este blog es que yo pueda soltarme escribiendo sin ton, ni son (y a veces sin el calzón) para formarme un hábito de escritura ("para que no se vuelva un feo vicio. Sino un bonito hábito", dicen los borrachos al brindar). Es decir: necesito escribir para después encontrar mi (mis, sus, los, tus, sos, ad libitum) voz narrativa y después escribir una novela. Este es un ejercicio que me recomendó un maestro de clase, que yo veo como un amigo: Ramón Martínez. Me lo había dicho una y otra vez como recomendación pero yo no le hice caso. Me dijo "chance y en esa encuentras algún motivo que después te pueda servir para escribir un relato". Y yo muy tonto lo tiraba a Lyon (Francia, claro está). Me dijo: "Pues primero incia con lo de diario, lo que haces, lo que dejas de hacer, lo que te ocurre; y ya después poco a poco empiezas a contar los sueños que tuviste, los que no tuvistes, tus fantasías; y luego en esas, ya encarrerado, pues te empiezas a mentir, luego te contradices, te vuelves a refutar, y así, en una de esas, descubres que no estás escribiendo tú, sino Borges, como a todos nos pasa" [Jajaja...]. Y que empieza a reirse: "es broma, es broma". [Lo bueno es que mis papás y mis hermanos poco a poco ya me van conociendo y saben que cuando me rio es porque me estoy contando chistes yo solito (ergo, que traigo algo de literatura en la cabeza; que es casi como que decir que estoy un poco orate)].
Entonces, y respetando el orden cronológico de lo que el profe me dijo, el blog se tratará sobre mí, sobre mí, y de todo aquello que parace que no soy yo, pero que en realidad si soy o fui -que diría Sartré que es el "ser en-sí"-, o que estoy siendo -"ser para-sí". [Huele como si alguien le estuviera quemando las patas al chamuco.][Comentario aparte (no tiene que ver con lo anterior dicho), llegó mi hermano, voy a saludarlo].
[Retomo este texto un día y meio después, casi, porque lo interrumpí debido a que me fui con mi hermano a su casa a una carne asada y ya regresé hasta muy tarde. Asimismo confieso que ya he escrito algo en este tiempo que no he terminado este texto de bienvenida, pero que no lo pondré sino hasta mañana: no lo retocaré mucho, sólo lo ordenaré un poco porque lo tengo en tres archivos diferentes: debido a que fueron en tres momentos diferentes. Creo que en ninguno agoto el tema que estaba tratando (la "temática", dirían los puños de los... ...que por cierto me fastidia esa palabra).]
En pocas palabras: escribiré de todo un poco; en especial de lo tedioso del mundo, lo maravilloso de la muerte, y de lo infinita que es la literatura. La razón porque publico esto es sencilla: si no lo publico no me sentiría obligado a hacerlo y muy posiblemente me haría trampa a diario. [El chiste de esto es escribir a diario aunque sea una página, o algo así, que pueda salir fluido y medio coherente.] Además, guardo la firme esperanza de que alguien lea todas estas explicaciones inútiles, que sin embargo me mantienen escribiendo seguido, fluyente, y medio pastoso. No demasiado coherente, pero ahí la llevamos.
IV.- Del uso de de los corchetes y demás señalamientos gráficos.
Empiezo por explicar los corchetes porque es uno de mis vicios más, ¿cómo decirlo?, grande. Los utilizo(aré) para señalar opiniones físicas del momento en que estoy escribiendo [transcribiendo] mis pensamientos.
Sobre la ortografía tengo que advertir que espero no esperen que sea pulcra, porque, como no estoy utilizando más que el notepad, no hay un corrector que me esté señalando qué puta palabra puede estar mal (lo cual en parte es bueno, porque a veces el Word nada más está castre y castre porque una palabra no la reconoce o porque sí; pero lo más castrante es cuando te cambia una palabra que está bien, o un nombre, por una cosa que sabrá Dios -o "la verga" {he oído que los usan como sinónimos en estos casos}- si exista).
Tengo que admitir que tengo que admitir que tengo errores de dedo (es decir, digito mal, no que tenga algún dedo chueco [según yo])*. Por lo que les pido demasiado paciencia si alguna vez encuentran algún error u horror ortográfico; les juro que el error no es mío, sino del puto sistema y los métodos de enseñanza.
Regresando a lo de los signos, tengo que admitir también que sufro cierta crisis nerviosa por marcar cada inflexión prosódica con algún tipo de marca gráfica que devele ésta, en longitud e intensidad más precisa posible. Por lo cual encontrarán que utilizo paréntesis, guiones (principalmente corto y medio) y llaves. Esto es debido a que me es casi imposible dejar de lado ciertos comentarios respecto a lo que estoy escribiendo. En ocasiones, incluso, mandaré a notas al pie de página.
V.- Sefiní.
Creo que después de esta introducción poco podré escribí tan extenso y semi-coherente. Espero escribir, al menos; para no quedarle mal a Joserramón y Rafa, que me pidieron que hiciera este ejercicio .
Por cierto, me pasa lo mismo que José García, tengo dos blogs para ésto; por lo cual tendré que llamara a éste el uno, y al otro el uno prima.
Me despido.
Por cierto, decidí cambiarle de nombre a este blog, de última hora; es decir, la dirección, lo fijo (sé que también se puede cambiar pero no lo haré): Around the bluff. Hidrante de cagada es su título temporal.
Bienvenidos.
__________________________
*En esta oración la repetición es intencional. Habrá otras en que no lo sea.

No hay comentarios:
Publicar un comentario